El Tribunal Supremo (TS) ha ratificado la sanción impuesta a un guardia civil por vulnerar la dignidad de la Benemérita con su conducta –provocó una «reyerta» en su propio grupo de amigos porque el hijo de uno le vació un sobre de kétchup, llegó a morder a otro y se dio a la fuga hasta ser detenido por la Policía Nacional–, al considerar que el castigo está «palmariamente» justificado porque los agentes deben tener un «comportamiento intachable».